Schibboleth (SBL) y Symbolon (SBL),
designan los dos: el compartir y la alianza
Jacques Derrida.
El símbolo que encabeza esta relatoría es una especie de shibboleth del psicoanálisis al estilo Jacques Lacan, que bien puede funcionar como su «santo y seña».
El mes de abril será para el seminario La transferencia en su disparidad subjetiva, su pretendida situación, sus excursiones técnicas (1960-1961)[1] la oportunidad de pensar las vicisitudes de este, «el único significante que merece (…) el título de símbolo»[2].
Antes de sumergirnos propiamente en el tema, quisiera indicar algunos puntos de la procedencia de la palabra «shibboleth» y por qué me aventuro a unirle con el símbolo F en tanto «santo y seña».
Se traduce a nuestro idioma como «espiga» o «torrente», la encontramos primeramente en el «Libro de los jueces», 12: 4-6:
Entonces Jefré reunió a todos los hombres de Galaad, y atacó a Efraím. Y los galaaditas derrotaron a los efraimitas, por cuanto estos decían: “Vosotros sois fugitivos de Efraím; Galaad está en medio de Efraím y Manasés”. Los galaaditas cortaron a los efraimitas los vados del Jordán, y cuando los fugitivos de Efraím decían: “Quiero pasar”, le preguntaban los galaaditas: “¿Eres tu efraimita?” y cuando respondía “No” le decían: “Di: schibólet; más él decía: “sibólet”, pues no podía pronunciarlo bien. Entonces lo prendían y lo degollaban junto a los vados de Jordan. Así murieron en aquel tiempo cuarenta y dos mil efraimitas. Jefré juzgó a Israel seis años. Luego murió Jefré galaadita y fue sepultado en una de las ciudades de Galaad[3].
Si bien en el psicoanálisis no se trata de dificultades de pronunciación ni de ser posiblemente degollados (bueno, simbólicamente… ¡sucede todo el tiempo!), de lo que va es de aquello que en se entienda el símbolo falo, insisto: el único. En Lacan una variedad de símbolos, como en Freud o el efervescente Jung[4].
Vamos al seminario.
En esta ocasión iré puntuando más de lo acostumbrado, puesto que la naturaleza de lo abordado lo requiere.

El 12 de abril de 1961… Lacan dedica su sesión a la lectura del cuadro de Jacopo Zucchi: Eros y Psyche (1589).
Jacques-Alain Miller la tituló como «Psyque y el complejo de castración», me centros en el pasaje sobre «la paradoja del complejo de castración».
Señala Lacan la siguiente particularidad:
Espero que ustedes hayan observado bien, en el cuadro, las flores que están ahí delante del sexo de Eros. Si están justamente tan marcadas por tal abundancia, sólo es para que no se pueda ver que, detrás, no hay nada. Literalmente, no hay el lugar del menor sexo. Lo que Psique está ahí a punto de cortar ya ha desaparecido ante ella[5].
Lo centra: estas flores tienen función significante, detrás de éstas hay nada, si fuese un significado habría algo y sin duda Psyque hubiese podido cortar «quelque chose»[6].
Poco después:
De modo que de lo que trata -y que está concentrado en esta imagen- es ciertamente el centro de la paradoja del complejo de castración. Es que el deseo del Otro, en tanto es abordado en la fase genital, de hecho nunca puede ser aceptado en lo que llamaré su ritmo, que es al mismo tiempo su huir[7].
Si bien se trata de la fase genital, opino que es propio de todas las fases, ya lo veremos… por de pronto aquí el «deseo del Otro» es arrítmico en cuando al (¿deseo? ¿demanda?) del sujeto.
Al igual que Eros… el (deseo del) Otro es huidizo.
Y contundentemente: «(…) el órgano sólo se aborda transformado en significante y, para ser transformado en significante, es cortado»[8].
Viene después una referencia a Hans y su mito del pene atornillado/destornillado.
Lo que particularmente nos interesa…
Lo que aquí nos es mostrado, es esa elisión misma, gracias a la cual ya no está aquí más que el signo mismo que yo digo, el signo de la ausencia. Pues lo que yo les he enseñado es esto — si Φ phi, el falo como significante, tiene un lugar, es muy precisamente el de suplir en el punto en que, en el Otro, desaparece la significancia — donde el Otro está constituido por esto, que hay en alguna parte un significante que falta. De allí el valor privilegiado de este significante, que podemos escribir sin duda, pero que no podemos escribir más que entre paréntesis, diciendo que es el significante del punto donde el significante falta S(A barrada)[9]
¡Puff! Contundente y en la vía de Zucchi y Apuleyo: no hay Otro sino porque falta un significante[10].
Ahora sí, ya estamos listos para la sesión del 19 de abril de 1961.
Continuará…
16 de mayo del 2020.
[1] Versión crítica de Ricardo Rodríguez Ponte
[2] Esta expresión es de la misma factura que dice: la angustia es el afecto por excelencia para el psicoanálisis Vid. La angustia (1962-1963) versión crítica de Ricardo Rodríguez Ponte.
[3] Straubinger, J. Bblia comentada, México, 1969, pp. 268-269.
[4] Aquí podría seguirse el debate de Lacan con Jones: En memoria de Ernest Jones: Sobre su teoría del simbolismo en Escritos 2, Siglo XXI, 1995, pp. 676-695. Ojo, el texto previo es La significación del falo, ¡no es casualidad!
[5] Subrayado mío. Esta cita va de la mano con otra de Posición del inconsciente. Intervención en Congreso de Bonneval en 1960, retomada en 1964 en Escritos 2, Siglo XXI, p. 819: «Lo que allí había listo para hablar—esto en los dos sentidos que el pretérito imperfecto, en francés como en español, da al había, el de colocarlo en el instante anterior: estaba allí y ya no está, pero también en el instante siguiente: un poco más y estaba por haber podido estar—, lo que había allí desaparece por no ser ya más que un significante». Agradezco al doctor Roberto Castro el recordatorio de esta cita.
[6] Guy le Gaufey ha indicado la importancia de la insistencia de esta expresión en Lacan.
[7] Lacan, J. La transferencia (1960-1961), Paidós, Buenos Aires, 2003, p. 263. Aquí es más afortunada la puntuación de Miller, cuando se el caso lo menciono en nota al pie. El subrayado es mío.
[8] Otro cruce con la expresión de Freud sobre que la pulsión no tiene objeto.
[9] Subrayado mío.
[10] ¿Tótem y tabú?








