Durante la sesión del 18 de diciembre de 1857 Lacan aborda brevemente el tema de la risa, esta misma como última expresión, remate del chiste o lo cómico, dejando a estos dos del lado de lo simbólico, puesto que el Otro está ahí como intermedio para ratificar el mensaje dentro de la envoltura del chiste o lo cómico.
Por su parte la risa es colocada del lado de lo imaginario, es decir, desde un punto donde el Otro no aparece como ratificador del mensaje, donde el puro juego especular es tomado como referente para desencadenar la risa.
Hace ya un tiempo tuve la oportunidad de leer un pequeño cuento de Dostoyevski titulado Un episodio vergonzoso, en donde el personaje central de nombre Ivan Ilich Pralisnki , un funcionario hasta cierto punto renombrado, ingresa, sin invitación, a la celebración de una boda, de la que participaban personas de rango menos elevado y por tanto no tan distinguidos como nuestro amable principal, lo notable de este pequeño cuento es el planteamiento que se hace Iván Ilich, se forma la idea de comportarse a la altura de las circunstancias y no espera recibir trato especial por parte del resto de los que si fueron invitados, mismos que no dejan de mostrarse incomodos ante la presencia de este.
Estar a la altura de las circunstancias es ya plantearse el problema de no caer, pues bien, a este simpático personaje se le suben las copas y cae como suelen caer las personas no acostumbradas a beber en exceso y pasa al plano de lo ridículo. Dostoyevski nos lleva precisamente por lo que Lacan describe en relación a lo que produce el ingenio en lo cómico, el desarrollo del texto nos introduce en la escena general para hacernos parte de la jerga y lo que más tarde habrá de despuntar en la caída de Iván Ilich.
Y bien, ¿por qué una caída es graciosa?
Dice Lacan:
la risa estalla en la medida en que el personaje imaginario prosigue en nuestra imaginación sus andares afectados, cuando lo que es su soporte en lo real queda ahí tirado y desparramado por el suelo. Se trata siempre de una liberación de la imagen. Entiéndalo en los dos sentidos de este término ambiguo, por una parte, algo liberado de la constricción de la imagen, por otra parte, la imagen se va también de paseo ella sola. Por eso hay algo cómico en el pato al que le cortas la cabeza y da todavía algunos pasos por el corral
De esto se trata en el cuento de Dostoyevski, de un tipo que ostenta cierto prestigio y cuyo cuerpo queda desparramado en el suelo dando algunas patadas mientras su imagen, ahora sin mucho prestigio, anda y se pasea sola. No es casualidad que gire alrededor de un personaje de renombre, de cierta prestancia cuya imagen favorezca una caída que cause risa, y es que, en el caso contrario, en el de una persona que de por si padece las desgracias todo el tiempo, una caída más, al contrario puede provocar la más seria de las compasiones y de las lástimas. Dostoievski nos muestra así, entre la agudeza, lo cómico y la risa lo que Lacan trabaja en gran parte de este seminario sobre las formaciones del inconsciente.
Lacan va tomar como referencia lo cómico para tratar el tema del amor, Lacan:
Ahora bien, si en las subyacencias del chiste hemos encontrado aquella estructura esencial de la demanda de acuerdo con la cual, en tanto que el Otro la recoge, ha de quedar esencialmente insatisfecha, hay de todas formas una solución, la solución fundamental, la que todos los seres humanos buscan desde el inicio de su vida hasta el fin de su existencia. Como todo depende del Otro, la solución es tener otro todo tuyo. Es lo que se llama el amor. En la dialéctica del deseo, se trata de tener otro todo tuyo
Escribo esto un 14 de febrero, día en que se acostumbra celebrar al amor más que la amistad y es que el amor en su aspecto fundamental es muy similar a lo cómico, solo que, con una salida no menos cómica, pero como no es mi intención desanimar a nadie, no diré que sea imposible.
Samuel López González
Bibliografía
Lacan, J 1957, Seminario 5 Las formaciones del Inconsciente
Dostoyevski, F, 1862, Un episodio vergonzoso.









